17 junio, 2017

Nuestro Compromiso

NUESTRO COMPROMISO

Compartir el evangelio de una manera práctica para equipar a las personas a vivir la libertad de una cotidiana relación con Dios.

                                                            EL EVANGELIO EN CINCO PUNTOS                                                           

Todas las personas, hombres o mujeres, han oído el evangelio; pero muy pocas lo han entendido, incluyendo evangélicas de primer nivel.

De acuerdo con una interpretación limpia de las sagradas escrituras hay cinco puntos que forman el fundamento estructural del evangelio

  1. Condenación Eterna Universal

Las sagradas escrituras enseñan que el hombre fue creado, perfecto a imagen y semejanza de Dios. El hombre se corrompió, se alejó de Dios por influencia de Satanás y quedó bajo condenación, sin esperanza de volver a tener buena relación con el creador. Perdió el derecho a vivir para siempre. Fue condenado a muerte eterna. La Biblia dice:

Mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás

Génesis 2:17

Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados.

Romanos   2:12

Por cuantos todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.

Romanos  3:23

 

Por tanto como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.

Romanos  5:12

Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.

1ª Corintios 15:21

  1. La Elección de Jesucristo como representante de la Humanidad para que Fuera su Salvador.

La biblia habla de una buena noticia “Evangelio” que quiere decir “Buenas Nuevas”

La buena noticia es que el padre todopoderoso eligió a Jesucristo para que fuera el salvador de la humanidad. No hay otro personaje que pueda salvar al hombre de la condenación eterna. L a Biblia dice:

  • Porque de tal manera amó Dios al mundo, que hadado a su hijo unigénito para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su hijo al mundo para condenar al mundo, si no para que el mundo sea salvo por él.

El que en él cree cree, no es condenado; pero el que no                                                  cree ya ha sido condenado; por cuanto no ha creído en el     nombre del unigénito hijo de Dios.

San Juan  3:16-18

  • Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres en que podamos ser salvos.

Hechos  4:12

  • Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno, vino a todos los hombres la justificación de vida.

Romanos  5:18

  • Palabra fiel y digna de ser recibida por todos; que Cristo al vino mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.

1ª Timoteo  1:15

  1. El Único requisito para obtener la Vida Eterna es Creer en Jesucristo.

Obtener la vida eterna y ser salvo de la condenación eterna es simple, tan simple como creer que Jesucristo es el Salvador.

Creer que Jesucristo es mi salvador, el ganó ese derecho con su muerte y resurrección. La Biblia dice:

  • Porque de tal manera amó Dios al mundo, que hadado a su hijo unigénito para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.

Juan 3:16

  • El que en él cree no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

Juan 3:18

  • El que cree en el hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.

Juan  3:36

  • Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa.

Hechos  16:31

En este punto  se debe tener claro que, la vida eterna es un regalo de Dios. No se puede comprar, pagar, ni ganar, ni merecer y que una vez obtenida no se puede perder.

  • Y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,
  • para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.
  • Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
  • no por obras, para que nadie se gloríe.

Efesios 2:6-9

  • Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo

Tito 3:5

  • Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.

Romanos  3:28

  1. El creer en Jesucristo le da al hombre el derecho de nacer de nuevo. Al nacer de nuevo se convierte en nueva criatura.

Cuando la persona cree en Jesucristo, nace de nuevo. Nacer de nuevo no significa ser perfecto. La perfección humana no existe. El único perfecto es Dios. Para que ningún hombre se gloríe en los hombres. Pretender ser perfecto o querer cumplir con la ley de Dios, es hasta cierto punto una falta de respeto al todopoderoso. El único que cumplió la ley es Jesucristo. Por eso dijo: “Consumado es”.

Nacer de nuevo es nacer a la familia de Dios, es nacer a la iglesia. La iglesia son todos los salvos desde el pentecostés hasta la segunda venida de Cristo… La Biblia dice:

  • Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;
  • 13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Juan 1:12-13

  • De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas

2ª Corintios 5:17

  • El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas. Santiago 1:18
  • Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él.

1ª Juan  5:1

  1. Crecer en el conocimiento y práctica de los valores de la iglesia

La iglesia tiene su propia cultura, es decir se propio sistema de valores. Son muchos los valores de la iglesia; pero tres son los principales: El amor, la esperanza y la fe. En estos valores, el recién nacido, crece desde el primer día de su nacimiento, poco a poco, sin sofoco, sin creerse perfecto. Dios es quien da el crecimiento… L a Biblia dice:

  • Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.

1ª Corintios 13:13

  • Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros
  • 12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,
  • 13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo

Efesios  4:11-13

CONCLUSIÓN

CONTESTE CON SI O CON NO

  1. ¿Reconozco que soy pecador y estaba condenado a la muerte eterna?                                                             _______
  2. ¿Reconozco que Jesucristo es el único que puede darme vida eterna? _______
  3. ¿Por haber creído en Cristo estoy seguro que tengo vida eterna? _______
  4. ¿Estoy plenamente seguro que mi salvación no la puedo perder, aunque peque? _______
  5. ¿Estoy creciendo en los valores de la iglesia: Amor, fe y esperanza? ______

Si usted contestó con Si todas las preguntas, lo felicito. Su evangelio es correcto.

Sin contestó, al menos una con No, usted tiene problemas, su evangelio no es correcto. Busque ayuda.

Si en este momento usted reconoce que es pecador, usted necesita creer en Jesucristo para obtener la vida eterna. Crea en Jesucristo ahora mismo, aquí donde esta, es fácil solo haga esta oración:

  • Padre eterno, reconozco que soy pecador, creo que Jesucristo es mi Salvador, Amén.

Ahora busque una congregación cristiana que le enseñe sana doctrina y reúnase con los hermanos para que crezca en el conocimiento y práctica de la vida cristiana.

  • Que el todopoderoso lo bendiga con salud, sabiduría y todo lo necesario para esta vida y la venidera.

 

IGLESIA  CAMINO DEL REY

 

NUESTRA DECLARACIÓN DE FE

INTRODUCCIÓN

A lo largo de la historia, hemos estado siempre dispuestos a declarar ante el mundo  nuestros principios y prácticas que nos identifican como tales. Por lo tanto, consideramos conveniente publicar esta declaración de creencias y prácticas bautistas con el fin de contribuir a: (1) la instrucción de nuevos creyentes que desean integrarse a nuestras congregaciones; (2) la educación de los fieles de nuestras iglesias sobre aquellos principios que nos distinguen de otros grupos religiosos; (3) la consolidación de una base para la cooperación y relaciones fraternales entre nuestras congregaciones; y (4) la presentación de nuestra identidad ante personas interesadas en nuestras iglesias, ante los medios masivos de difusión y ante las autoridades civiles; y (5) la difusión de aquellos principios bíblicos por los cuales creemos que toda persona debe ser guiada.

Las Sagradas Escrituras son la única norma de fe y práctica entre los bautistas. Las confesiones son solamente guías para su interpretación y no tienen autoridad alguna sobre la conciencia. Son declaraciones de convicciones religiosas, basadas en las Escrituras, pero no pueden ser usadas para impedir la libertad de pensamiento, reflexión e investigación.

DIOS

Creemos en un solo Dios, vivo y verdadero personal, espiritual e inteligente. Es el Creador, Redentor, Preservador y Gobernador del universo. Dios es Señor de la historia en la cual revela su voluntad de salvar al hombre. A Él le debemos el más elevado amor, reverencia y obediencia. El Dios eterno e infinito se nos revela como Padre, Hijo y Espíritu Santo, con distintos atributos personales, pero sin división de naturaleza, esencia o existencia.

DIOS EL PADRE

Creemos en Dios el Padre, quien reina con cuidado providencial sobre el universo y sus criaturas en el curso de la historia, de acuerdo con los propósitos de su gracia. Es Padre de aquellos que llegan a ser sus hijos mediante la fe en Cristo Jesús, y se muestra paternal en su actitud hacia todo ser humano.

Textos Bíblicos: Génesis 1:1 y 2:7; Éxodo 3:14; 6:2-3; 15:11; 20:1; Levítico 22:2; Deuteronomio 6:4; 32:6; 1ª. Crónicas 29:10; Salmos 19:1-3; Isaías 43:3, 15 y 64:8; Jeremías 10:10 y 17:13; Mateos 6:9, 7:11, 23:9 y 28:19; Marcos 1:9-11; Juan 4:24, 5:26, 14:6-13 y 17:1-8; Hechos 1:7; Romanos 8:14-15; 1ª. Corintios 8:6; Gálatas 4:6; Efesios 4:6; Colosenses 1:5; 1ª. Timoteo 1:17; Hebreos 11:6, 12:9; 1ª. Pedro 1:17 y 1ª. Juan 5:7.
DIOS EL HIJO

Creemos en Cristo Jesús, quien es el eterno Hijo de Dios. En su encarnación Jesús fue engendrado por el Espíritu Santo y nació de María virgen. Reveló y cumplió perfectamente la voluntad del Padre, asumiendo las necesidades y demandas de la naturaleza humana, identificándose completamente con la humanidad, pero sin pecado. Honró la ley divina por medio de su obediencia personal, y por su muerte en la cruz hizo posible la redención del pecado.

Fue levantado de los muertos por el Padre, con un cuerpo glorificado, y apareció a sus discípulos como la misma persona que había estado con ellos antes de la crucifixión. Participando de las naturalezas divina y humana, ascendió al cielo y ahora está exaltado a la diestra de Dios como el único Mediador. En Él se efectúa la reconciliación entre Dios y el hombre. Mora en todos los creyentes como Señor vivo y omnipresente. Volverá con poder y gloria para juzgar al mundo y consumar su misión redentora.

Textos Bíblicos: Génesis 18:1. Salmo 2:7. Isaías 7:14, 53. Mateo 1:18-23; 3_17; 8:29; 11:27; 14:33; 16:16,27; 27:28; 28:1-6, 19. Marcos 1.1; 3:11. Lucas 1:35; 4:41; 22:70; 24:46. Juan 1:1-18, 29; 10:30, 38; 11-25-27; 12:44-50; 14:7-11; 16:15-16, 28; 17:1-5, 21-22; 20:1-20, 28. Hechos 1:9; 2:22-24; 7:55-56; 9:4-5; 20. Romanos 1:3-4; 3:23-26; 5:6-21; 8:1-3, 34; 10:4. 1ª. Corintios 1:30; 2:2; 3:23-26; 5:6-21; 8:1-3, 34; 10:4. 1ª. Corintios 1:30; 2:2; 8:6; 15:1-8, 24-28. 2ª. Corintios 5:19-21. Gálatas 4:4-5. Efesios 1:20; 3:11; 4:7-10. Filipenses 2:5-11. Colosenses 1:13-22; 2:9. 1ª. Tesalonicenses 4:14-18. 1ª. Timoteo 2:5-6; 3:16. Tito 2:13-14. Hebreos 1:1-3; 4:14-15; 7:14-28; 9:12-15, 24-28; 12:2; 13:8. 1ª. Pedro 2:21-25; 3:22. 1ª. Juan 1:7-9; 3:2; 4:14-15; 5:9. 2ª. Juan 7:9. Apocalipsis 1:13-16; 5:9-14; 12:10-11; 13:8; 19:16.
DIOS EL ESPÍRITU SANTO

Creemos en el Espíritu Santo, Ser Espiritual y Personal, la tercera persona de la divinidad, quien inspiró a hombres consagrados de la antigüedad a escribir las Escrituras. Por su iluminación capacita a toda persona para comprender su necesidad de salvación y la verdad del evangelio. Exalta a Cristo; convence del pecado, de justicia y de juicio. Llama a los hombres a la salvación y efectúa en ellos la regeneración. Mora en el hombre total desde el día en que éste aceptó a Cristo como Señor y Salvador.

El Espíritu Santo sella al creyente hasta el día de la redención final. Desarrolla el carácter cristiano; fortalece a los creyentes; y les reparte los dones espirituales con los cuales pueden servir a Dios. Su presencia en el cristiano da la seguridad de que Dios lo conducirá a la plenitud de la estatura de Cristo. El Espíritu instruye y capacita al creyente y a la iglesia para la adoración, el evangelismo y el servicio. Bajo su imperio y dinamismo se mueve la iglesia, llevándole a cumplir el ministerio que se le ha conferido en el mundo.

Textos Bíblicos: Génesis 1:2. Jueces 14:6. Job 26:13. Salmos 51:11; 139:7. Isaías 61:1-3. Joel 2:28-32. Mateo 1:18; 3:16; 4:1; 12:28; 28:19. Marcos 1:10, 12. Lucas 1:35; 4:1; 12:28; 28:19. Marcos 1:10, 12. Lucas 1:35; 4:1, 18-19: 11:13; 12:24-29. Juan 4:24; 14:16-17, 26, 15:26; 16:7-14. Hechos 1:8; 2:1-4, 38; 4:21; 5:3; 6:3; 7:55; 8:17, 39; 10-44; 13:2; 15:28; 16:6; 19:1-6. Romanos 8:9-11, 14-16, 26-27. 1ª. Corintios 2:10-12; 3:16; 12:3-11. Gálatas 4:6. Efesios 1:13-14; 4:30; 5:18. 1ª. Tesalonicenses 5:19. 1ª. Timoteo 3:16; 4:1.
LAS SAGRADAS ESCRITURAS

Creemos que la Biblia fue escrita por hombres divinamente inspirados y es el registro de la revelación que Dios ha hecho de sí mismo al hombre. Es un perfecto tesoro de instrucción divina. Dios es su autor, la salvación es su fin y la verdad es su sustancia. Sin error alguno conduce a la sabiduría para salvación en Cristo Jesús. La Biblia revela los principios por los cuales Dios nos juzga. Por lo tanto es, y continuará siendo hasta el fin del mundo, el verdadero centro de la unidad de los cristianos y la regla suprema que prueba la conducta humana, los credos y las opiniones religiosas. La Biblia es la autoridad suprema en todo asunto de fe y debe ser interpretada a la luz de la persona de Cristo Jesús, bajo la guía del Espíritu Santo.

Textos Bíblicos: Éxodo 24:4. Deuteronomio 4:1-2; 17:19. Josué 8:34. Salmo 19:7-10; 119: 11, 89, 105,140. Isaías 34:16; 40:8. Jeremías 15:16, 36. Mateo 5:17-18; 22:29. Lucas 21:33; 24:44-46. Juan 5:39; 16:13-15; 17:17. Hechos 2:16, 17:11. Romanos 15:4; 16:25-26. 2ª. Timoteo 3:15-17. Hechos 1:1-2. Pedro 1:25. 2ª. Pedro 1:19-21.
EL HOMBRE

Creemos que Dios por un acto especial creó al hombre a su propia imagen; por lo mismo, el ser humano es la corona de la creación. El carácter sagrado de la personalidad humana es evidente: porque Dios creó al hombre a su propia imagen porque Cristo murió por el hombre. Por lo tanto, cada hombre posee dignidad y merece el respeto y el amor cristiano.

Desde el principio el hombre fue investido de libre albedrío por su Creador y era inocente de pecado. Al hacer uso de su propia voluntad el hombre pecó contra Dios e introdujo el pecado en la humanidad. Siendo tentado por Satanás, el hombre transgredió el mandamiento de Dios y perdió su inocencia original; por esto, su posteridad heredó una naturaleza con tendencias a pecar y un medio ambiente corrompido por el pecado. Cuando el individuo comienza a realizar acción moral, se convierte en trasgresor de la ley divina y merece la condenación. Solamente la gracia de Dios puede hacer que el hombre vuelva a estar en santa comunión con Dios, y puede capacitarlo para asumir su responsabilidad delante de Dios.

Textos Bíblicos: Génesis 1:26-30; 2:5-7, 18-22; 9:6. Salmos 1; 8:3-6; 32:1-5; 51:5. Isaías 6:5. Jeremías 17:5. Mateo 16:26. Hechos 17:26-31. Romanos 1:19-32, 3:10-18, 23; 5:6, 12, 19, 6:6; 7:14-25; 8:14-18, 29. 1ª. Corintios 1:21-31; 15:19, 21, 22. Efesios 2:1-22. Colosenses 1:21, 22; 3:9-11.
SALVACIÓN

Creemos que la salvación comprende la redención integral del hombre. Es la experiencia personal en que el individuo es rescatado del dominio del pecado y es liberado para vivir según los propósitos de Dios en su vida. Se ofrece gratuitamente a todos aquellos que aceptan a Jesucristo como Señor y Salvador, quien con su propia sangre obtuvo la redención eterna para el creyente. La salvación abarca la regeneración, la santificación y la glorificación del ser humano.

  • La regeneración o el nuevo nacimiento, es una obra de la gracia de Dios por la cual los creyentes llegan a ser nuevas criaturas en Cristo Jesús. Es un cambio de vida que efectúa el Espíritu Santo, cuando el pecador bajo convicción de su pecado responde en arrepentimiento hacia Dios y con fe en el Señor Jesucristo. El arrepentimiento y la fe son inseparables experiencias de gracias. Por arrepentimiento la persona desecha su pecado para abrazar la gracia de Dios. Por fe acepta a Jesucristo y entrega toda la responsabilidad a él como Señor y Salvador. Recibe el perdón absoluto que Dios en su misericordia concede a todos los pecadores que se arrepienten y creen en Cristo. La justificación pone al creyente en una relación de paz y favor para con Dios, transformando la vida para reflejar los principios de su justicia.
  • La Santificación comienza con la regeneración y es la experiencia mediante la cual el creyente es separado para cumplir los propósitos de Dios, y capacitado para progresar hacia la perfección moral y espiritual por la presencia y el poder del Espíritu Santo que mora en él. El crecimiento en gracia debe continuar durante toda la vida del creyente.
  • La glorificación es la culminación de la salvación y es el estado bendito, final y permanente del redimido.

Textos Bíblicos: Génesis 3:15. Éxodo 3:14-17; 6:2-8. Mateo 1:21; 4:17; 16:21; 27:22-28:6. Lucas 1:68,69; 2:28-32. Juan 1:11-14, 29; 3:3-21, 36; 5:24; 10:9, 28, 29; 15:1-16; 17:17. Hechos 2:21; 4:12; 15:11; 16:30,31; 17:30,31; 20:22. Romanos 1:16-18; 2:4; 3:23-25; 4:3-8; 5:8-10; 6:1-23; 8:1-18, 29:39; 10:9, 10,13; 13:11-14. 1ª. Corintios1:18,30; 5:10; 6:19. 2ª. Corintios 5:17-20. Gálatas 2:20; 3:13; 5:22-25; 6:15. Efesios 1:7; 2:8-22; 4:11-16. Filipenses 1:3, 2:12. Colosenses 1:15-22; 3:1-4; 1ª. Tesalonicenses 5:23, 24. 2ª. Timoteo 1:12. Tito 2:11-14. Hebreos 2:1-3; 5:8-9; 9:24-28; 11:1; 12:8,14. Santiago 2:14-26; 1ª. Pedro 1:2-23. 1ª. Juan 1:6 a 2:11. Apocalipsis 3:20; 21:1-22:5.

EL ALCANCE DE LA GRACIA DE DIOS

Creemos que Dios en su misericordia infinita expresa su gracia para con toda persona. Invita a todo aquel que invoca el nombre del Señor a recibir la salvación en Cristo Jesús. La obra de gracia en la vida de los redimidos es total, puesto que libera al creyente de todo dominio de Satanás, perdona sus pecados, transforma su carácter y posibilita su progreso hacia la madurez y santidad.

Todos los verdaderos creyentes han de perseverar hasta el fin, ocupándose de su salvación con temor y temblor y confiando en Dios quien produce el deseo y la capacidad de cumplir su buena voluntad. Serán guardados por el poder de Dios mediante la fe que produce salvación.

Textos Bíblicos: Génesis 12:1-3. Éxodo 19:5-8. 1ª. Samuel 8:4-7; 19:22. Isaías 5:1-7. Jeremías 31-34. Mateo 16:18,19; 21:28-45; 24:13, 22, 31; 25:34. Lucas 1:68-79; 2:29-32; 19:41-44; 24:44-48. Juan 1:12-14; 3:16; 5:24; 6:44; 45,65; 10:27-29; 15:16; 17:6, 12, 17, 18: Hechos 20:32. Romanos 5:9, 10; 8:28-29; 10:12-15; 11:5-7, 26-36; 1ª. Corintios 1:1,2; 15:24-28. Efesios 1:4-23; 2:1-10; 3:1-11. Colosenses 1:12-14. 2ª. Tesalonicenses 2:3, 14. 1ª. Timoteo 1:12; 2:10, 19. Hebreos 11:39, 12:2; 1ª. Pedro 1:2-5, 13; 2:4-10. 1ª. Juan 1:7-9; 2:19; 3:2. Filipenses 2:12-13. Hebreos 2:1-4; 6:1-16.

 

EL REINO DE DIOS

Creemos que el reino de Dios representa su señorío particular sobre los hombres que voluntariamente lo reconocen como Rey. Además incluye el efecto de su acción en la historia, la influencia para bien de aquellos que le son obedientes, y su soberanía general sobre el universo. Particularmente el reino de Dios es el reino de la salvación, al cual los hombres entran mediante su entrega a Jesucristo, por medio de una fe semejante a la de un niño. Los cristianos deben orar y trabajar para que venga el reino, y para que la voluntad de Dios sea hecha en la tierra. La plena consumación del reino se realizará cuando vuelva el Señor Jesucristo al fin de estos tiempos.

Textos Bíblicos: Génesis 1:1. Isaías 9:6-7. Jeremías 23:5,6. Mateo 3:2; 4:8-10, 23; 12:25-28; 13:1-52; 25:31-46; 26:29. Marcos 1:14, 15; 9:1. Lucas 4:43; 8:1; 9:2; 12:31,32; 17:20,21; 23:42. Juan 3:3; 18:36. Hechos 1:6,7; 17:22-31. Romanos 5:17; 8:19. 1ª. Corintios 15:24-28. Colosenses 1:18. Hebreos 11:10, 16; 12:28. 1ª. Pedro 2:4-10; 4:13. Apocalipsis 1:6,9; 5:10; 11:15; 21 y 22.
LA IGLESIA

Creemos que la iglesia como el cuerpo de Cristo incluye a todos los redimidos de todos los tiempos y en todo lugar. Asimismo, una iglesia del Señor Jesucristo es un cuerpo local de creyentes bautizados sobre la base de su conversión, los cuales se unen voluntariamente en la fe y en la confraternidad del evangelio. Estos creyentes observan las dos ordenanzas de Cristo, el bautismo y la cena del Señor; enseñan y se someten a sus enseñanzas; se apoyan mutuamente en comunión cristiana y procuran anunciar el evangelio hasta los fines de la tierra. Son capacitados para ejercitar los dones que Dios reparte en el seno del cuerpo de Cristo y realizar la obra del ministerio para la edificación de la iglesia, para hacer bien en el mundo y para cumplir con su misión universal.

Cada iglesia es un cuerpo autónomo, que funciona bajo el señorío de Cristo Jesús. Por medio de un gobierno congregacional cada integrante, sujeto a la voluntad y guía del Espíritu Santo, participa libremente. En esa auténtica democracia todos los miembros son igualmente responsables para el ejercicio de su sacerdocio espiritual.

Textos Bíblicos: Mateo 16:15-19; 18:15-20. Hechos 2:41, 42, 47; 5:11-14; 6:3-6; 14:23-27; 15:1-30; 16:5; 20:28. Romanos 1:7. 1ª. Corintios 1:2; 3:16; 5:4, 5; 7:17; 9:13, 14; 12. Efesios 1:22,23; 2:19-22; 3:8-11, 21; 5:22-32. Filipenses 1:1. Colosenses 1:18. 1ª. Timoteo 3:1-15; 4:14. 1ª. Pedro 5:1-14. Apocalipsis 2-3; 21:2,3.

Las dos ordenanzas

Creemos que el bautismo cristiano es el acto de sumergir en agua al creyente, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Es un acto de obediencia, asumido voluntariamente por el creyente, que simboliza su fe en un Salvador que fue crucificado, sepultado y resucitado; la muerte del creyente al pecado, el sepultar la vida y la resurrección para andar en novedad de vida en Cristo Jesús. Es un testimonio de su fe en la final resurrección de los muertos. Como una ordenanza de la iglesia, el bautismo es un requisito previo al derecho de gozar de los privilegios como miembro de la iglesia y participar en la cena del Señor.

La cena del Señor es un acto conmemorativo y simbólico de obediencia por el cual los miembros de la iglesia, al participar del pan y de la copa, recuerdan la muerte del Redentor, afirman la unidad de los hermanos en el cuerpo de Cristo y anuncian su segunda venida.

Textos Bíblicos: Mateo 3:13-17; 26:26-30; 28:19-20. Marcos 1:9-11; 14:22-26. Lucas 3:21,22; 22:19,20. Juan 3:23. Hechos 2:41,42; 8:35-39; 16:30-33; 20:7. Romanos 6:3-5. 1ª. Corintios 10:16,21; 11:23-29. Colosenses 2:12
 

LOS CULTOS Y LA ADORACIÓN

Creemos que el deber de cada creyente es adorar a Dios y darle gloria. Por la gracia los cristianos se dedican en su vida privada, familiar y colectiva a la adoración, la alabanza y servicio de Dios como su culto racional. Esta adoración en espíritu y en verdad representa la honesta y libre búsqueda de comunión con Dios y no depende de ningún rito ni costumbre. La libre expresión en la adoración involucra elementos que predisponen a la congregación a dirigirse hacia Dios y rendirle culto digno tales como: la lectura de las Escrituras; el cantar himnos y canciones espirituales; el compartir testimonios; la oración en todos sus aspectos; la entrega de ofrendas y la predicación de la Palabra. Los cultos públicos y reuniones en las iglesias son a su vez testimonios de Cristo y por tanto deben conducirse dignamente y en orden para lograr la conversión de los incrédulos y la edificación de los hermanos.

Textos Bíblicos: Salmos 150. Isaías 56:6, 7. Juan 4:21-24. Romanos 1:21. 1ª. Corintios 14; 16:1,2. Efesios 1:5,6.
EL DÍA DEL SEÑOR

El primer día de la semana es el día del Señor. Celebra la resurrección de Cristo de entre los muertos y debe ser dedicado al ejercicio de la adoración y a la devoción espiritual, tanto en público como en privado. Además es un día de descanso personal de las labores habituales.

Textos Bíblicos: Éxodo 20:8-11. Mateo 12:12; 28:1-7. Marcos 2:27, 28; 16:1-7. Lucas 24:1-3, 33-36. Juan 20:1. Hebreos 20:7. 1ª. Corintios 16:1,2. Colosenses 2:16. Apocalipsis 1:10.
EVANGELIZACIÓN Y MISIONES

Creemos que el Señor Jesús mandó a todos sus discípulos a hacer discípulos en todas las naciones. Entonces, a cada seguidor de Cristo y a cada iglesia del Señor Jesús le corresponde el deber y privilegio de extender el reino de Dios. Las enseñanzas de Cristo repetidamente señalan que todo creyente está bajo obligación de predicar las buenas nuevas de salvación en Jesucristo. Al nacer de nuevo por el Santo Espíritu de Dios, se despierta también el amor hacia los demás. También, la triste realidad de la humanidad sin esperanza y sin Dios hace urgente cumplir el mandato de Cristo. Por lo tanto, cada hijo de Dios debe tratar de ganar constantemente para Cristo a los perdidos.

El cumplir la gran comisión de invitar a todo ser humano a aceptar a Cristo Jesús como Señor y Salvador merece todo esfuerzo personal, exige la cooperación con otros creyentes, y urge la adopción de todo método que esté en armonía con el evangelio de Jesucristo.

Textos Bíblicos: Génesis 12:1-3. Éxodo 19:5,6. Isaías 6:1-8. Mateo 9:37,38; 10:5-15; 13:18-30, 37-43; 16:19; 22:9, 10; 24:14; 28:18-20. Marcos 13:10. Lucas 10:1-18; 24:46-53. Juan 14:11, 12; 15:7,8; 20:21. Hechos 1:8; 2; 8:26-40; 10:42-48; 13:2,3. Romanos 1:14, 16, 17; 10:13-15. Efesios 3:1-11. 1ª. Tesalonicenses 1:8. 2ª. Timoteo 4:5. Hebreos 2:1-3, 11:39-12. 1ª. Pedro 2:4-10. Apocalipsis 22:17.

 

 

CONDUCTA CRISTIANA

Creemos que todo seguidor de Jesús debe buscar primero el reino de Dios y sus propósitos de justicia. En su vida particular como en sus relaciones sociales, vive bajo el mandato de expresar su fe por medio de su conducta. El creyente se compromete a un comportamiento de acuerdo con los más altos ideales cristianos. Será honesto en sus negocios y diligente en cumplir sus compromisos, dedicándose a hacer el bien en todo momento y lugar. Se opone, en el espíritu de Cristo, a toda forma de codicia, egoísmo y vicio. Tiene la responsabilidad de expresar siempre el amor hacia sus hermanos, y andar como es digno del evangelio en el mundo, haciendo la paz, viviendo rectamente, procurando la justicia y haciendo bien.

Textos Bíblicos: Génesis 14:20; 18:19. Levítico 7:30-32. Deuteronomio 8:18. Salmo 37:16,17. Oseas 14:9. Amos 5:14,15. Miqueas 6:8. Habacuc 2:4. Mateo 5:9,33-37. Lucas 3:10-14. Juan 13:34.35. Romanos 1:14-15; 13:8. Filipenses 1:27; 4:8; 10:19. Hebreos 4:12,13. Santiago 2:14-18.
MAYORDOMÍA CRISTIANA

Creemos que Dios es la fuente de toda bendición material y espiritual. Todo lo que tenemos debemos solamente a Él. Por tanto, el cristiano está comprometido a servir a Dios con su tiempo, sus talentos y posesiones materiales para honrar a Dios y ayudar a otros.

La iglesia debe sostenerse por las ofrendas voluntarias de sus miembros. Los cristianos deben contribuir con alegría y en forma regular mediante sus diezmos y ofrendas para la extensión del reino de Dios, para el sostén de los ministerios de la iglesia, y para las necesidades de los pobres.